En Japón, 21 empresas tienen más de 1.000 años

El respeto por el desafío, la comunicación y planificación son parte de la receta para que perduren.
De las casi 25.000 empresas del sector real que están bajo la vigilancia de la Superintendencia de Sociedades en Colombia, muy pocas son de origen familiar y han logrado pasar de una generación a otra.
En el mejor de los casos, esas firmas van en la quinta o sexta generación de la familia. El ejemplo típico y de mostrar en Colombia es Carvajal, que lleva 107 años de operaciones. ¿Pero cómo ha logrado permanecer en el transcurso del tiempo?
“Capacidad de reinventarse”, contesta su actual y primer presidente, Ricardo Obregón, que no pertenece a la familia Carvajal, que hoy cuenta con 210 miembros.
Lógicamente hay otros ejemplos. Los expertos citan a la Organización Corona, Julio Mario Santodomingo y Molinos del Castillo en Cartagena, que ya van en la quinta o sexta generación.
No obstante, estos ejemplos palidecen frente a un país como Japón, en donde las compañías milenarias ‘abundan’ y son el activo más valioso de esa nación y que se enorgullece de mostrar.
Allá hay cifras que dicen mucho: 21 empresas han vivido 1.000 años, 147 más de 500 años, 579 más de 400 años, 1.939 por 300 años, 3.937 lo han hecho por 200 años y más de 52.000 empresas llevan 100 años de existencia.
¿Cuál ha sido el secreto de estas empresas para lograr estar vigentes todos esos años y además sobrevivir a los desastres naturales que se han registrado a lo largo de la historia?
El respeto por el desafío, comunicación, planificación y compromiso, fueron algunos de los aspectos que planteó el profesor Toshio Goto, de Japón, durante el seminario ‘Los secretos de la empresa familiar longeva: un enfoque desde Japón’, que se realizó organizado por América Empresarial.
Para Raúl Serebrenik, gerente de Family Council Wealth Planning Consulting, hay un aspecto que se debería adoptar en Occidente: el beneficio comunitario. “Definitivamente hay un tema de religión, de creencias, hay un tema espiritual, que les permite ponerse por encima de ese individualismo muy característico, no solo de Colombia, sino de las sociedades de occidente y que seguro tienen muchos que enseñarnos.
Básicamente, yo diría que se trata de compromiso: compromiso con la sociedad, con el país, con la ciudad, con el barrio, con su familia, todo eso lleva a un nivel superior espiritual.
El sistema de toma de decisiones de ellos está enfocado estratégicamente, primero en el beneficio comunitario que el individual”, dijo.

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