Así es el verdadero Mark Zuckerberg creador de facebook

Se trata de uno de los
hombres más influyentes de la actualidad a través de su creación, Facebook.
¿Quién es este hombre que, en 7 años, pasó de la universidad a ser el dueño de
un emporio tecnológico?

Mark Zuckerberg cuenta que un día, cuando
salía de trabajar, se le acercó una pareja de turistas que estaban afuera de
las oficinas de Facebook en Silicon Valley.

«¿Le importaría tomarnos una foto junto a la señal de facebook?», le
preguntaron.

Zuckerberg les hizo el favor y, tras recibir el agradecimiento, se fue a su
automóvil.

Es fácil entender por qué los turistas perdieron su oportunidad. Zuckerberg no
se parece a Jesse Eisenberg, el actor que lo encarna en la película «The
Social Network» («La red social»).

Más importante aún, su comportamiento lleva su modestia a un nivel totalmente
nuevo.

«El ninja»

En el primer día que visitamos Facebook, no vi a Zuckerberg o, bueno, eso fue lo que creí.

Pero, cuando fui al día siguiente, la recepcionista me dijo que había
pasado por el lado no sólo a mi sino a otra familia de turistas. Es
común, nos dijo, «él es como un ninja».

Se ha dicho que los productores de «Facebook, The Social Network»
capturaron los detalles más pequeños para hacer el filme como, por ejemplo, las
camisas que usaba Zuckerberg, pero que fracasaron en precisar aspectos mucho
más importantes.

Para empezar, indicó David Kirkpatrick -quien ha tenido acceso a la compañía
para la elaboración de su libro «The Facebook Effect» («El
efecto de Facebook»)- Zuckerberg no cumple el estereotipo del nerd:
«Siempre ha tenido muchos amigos. Es amigable, divertido y, para ser un
nerd, demasiado social».

El excompañero de cuarto de Zuckerberg en la Universidad de Harvard, Joe Green,
dijo que nunca ha carecido de confianza.

Green estaba trabajando en Facebook en 2006, cuando la red tenía sólo dos años.

Yahoo le ofreció comprar la compañía por US$1.000 millones. Zuckerberg rechazó
la oferta, lo que no lo hizo muy popular entre algunos de sus amigos y sus
colegas: «Todo el mundo (estaba diciendo): ‘Podríamos vender esto por
1.000 millones de dólares, vamos a hacerlo. ¿Qué demonios te pasa?»,
recuerda Green.

«Eso llevó a Zuckerberg a desarrollar un nivel casi absurdo de confianza
en sí mismo que le permitió ser capaz de soportar semejante tormenta».

La oferta

Zuckerberg admite que fue una oferta difícil de rechazar. «En ese tiempo,
no sabía nada de negocios. No sabía nada sobre lo que una compañía podía
valer».

Cuando el personal de la compañía supo sobre su decisión, hubo un éxodo de
quienes, como él lo plantea, «no estaban para quedarse a largo
plazo».

Cuando, un año después, Microsoft le ofreció una impresionante cantidad de
dinero: US$15.000 millones por la compañía, fue más sencillo rechazarla,
asegura.

«Nosotros ya habíamos tomado esas decisiones y sabíamos que no íbamos a
vender la compañía y que la íbamos a construir».

En Harvard, Zuckerberg no sólo estudió ciencias de la computación, sino
psicología. Asegura que Facebook es el resultado de ambas disciplinas.
«Las dos cosas juntas representan el ADN de Facebook. Existen muchas
compañías tecnológicas grandes y hay personas que piensan sobre temas sociales,
pero no hay mucha gente haciendo las dos cosas».

¿El geek?

A la hora de escoger entre Zuckerberg, el geek socialmente inepto, y
Zuckerberg, el polifacético individuo con autoconfianza, es fácil de resolver:
el primero es un mito, el segundo, es una realidad.

Lo que sí es realmente complicado es la tensión que emerge entre Zuckerberg, el
amigable joven de 27 años que aún está en su primer trabajo, y Zuckerberg, el
hombre de negocios global, cuyo poder e influencia es difícil de exagerar (La
revista Time lo nombró El Personaje del Año en 2010, por citar sólo un
ejemplo).

La periodista de la revista de tecnología Fortune, Jessi Hempel, señaló que es
«sin duda, una de las personas más jóvenes en ejercer una de las mayores
influencias en el mundo». Zuckerberg maneja la tensión de forma
impresionante.

«Está intentando mantener los dos pies sobre la tierra para enfocarse y
concentrarse en sus valores y para no distraerse en medio de todo ese ruido».

Si quieres conocer cómo es el Zuckerberg normal y corriente, no hay que ver más
allá de su página pública de Facebook.

Allí puede conocer que sus películas favoritas son Hero («Héroe»),
«The Goodfather» («El padrino») y «The Matrix»,
que entre sus intereses incluye: «Hacer cosas», «Flujos de
información», «Minimalismo» y que tiene una relación con
Priscilla Chan (Están juntos desde el 7 de noviembre de 2003, el año previo a
que inventara Facebook).

Lo que no dice

Debido a que, como lo planteó, «la misión de la compañía es hacer al mundo
más abierto y conectado», Zuckerberg podría difícilmente ocultarse y
decirnos que su vida privada es privada.

Hay partes de esa vida privada de la cual prefiere no hablar, como los desafíos
anuales que se impone. En un año aprendió mandarín.

Este año decidió que sólo comerá carne de animales que él ha sacrificado.
«Es un objetivo noble», señaló la periodista Jessi Hempel, «y en
el espectro de los hobbies que los CEOs (directores ejecutivos) pueden llegar a
tener, este es uno interesante. Pero, también es espantosamente tonto
¿no?».

Cuando Zuckerberg hizo una presentación en septiembre, habló de su propio
diario de alimentos, en el que incluía «hamburguesas de bisonte». Le
aseguró a su audiencia que eran «deliciosas» y no dijo que él mismo
le había disparado.

Además de esto, está Zuckerberg, el director ejecutivo de un negocio que es
usado por 800 millones de personas en el mundo y cuyo valor personal podría
ascender a los US$17.000 millones. Se trata de un rol que usualmente desempeñan
hombres de negocios experimentados con al menos 20 años de edad más que él.

Ha sido astuto de rodearse de una flota de mentores como Don Graham del
Washington Post y el cofundador de PayPal, Peter Thiel, quienes integran la
junta de directores de Facebook.

Embajador

Pero, a medida de que Facebook aumenta su influencia, será inevitable que
Zuckerberg tenga que responderle personalmente a los políticos y a los
reguladores que quieran limitar sus actividades.

El rol de embajador es uno que lo saca de su zona de confort y que David
Kirkpatrick aseguró deberá concentrase más.

«Pienso que no se ha enfocado lo suficiente en su aspecto como embajador.
Dice que lo hace, pero no creo que lo haga lo suficiente».

«Está aprendiendo, pero no lo suficientemente rápido», indicó
Kirkpatrick, «porque creo que si no es bueno en eso, todo lo demás en lo
que ha obtenido buenos resultados podría ser en vano».

Cuando termine sus reuniones con los líderes de Estado, podemos imaginar al
otro Mark Zuckerberg colocando un pollo recién sacrificado en una olla o
acurrucándose en el sofá con Priscilla para ver «West Wing» o
«Roma», dos de sus programas favoritos de televisión.

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