¿Por qué Colombia no avanza en emprendimiento?

Las empresas colombianas en su etapa inicial
podrían apalancar su crecimiento y materializar sus ideas por medio del mercado
de capitales en la Bolsa Colombiana de Emprendimiento.

Un estudio de la firma colombiana The Breakthrough, con metodología de
Monitor Group de Boston, ubicó al país en el puesto 23 entre la medición de 24
naciones. Estas fueron las principales recomendaciones.

La firma colombiana The Breakthrough, con metodología de Monitor
Group de Boston, y tras un estudio detallado del emprendimiento de alto impacto
en 5 ciudades de Colombia, que permite que el país y sus regiones se comparen
con otros 24 países, presentaron hallazgos e hicieron recomendaciones en nombre
del sistema cameral, al gobierno y las empresas del país.

Se trata de un proyecto sobre el llamado “emprendimiento de alto impacto”: esas
empresas que logran vender dos a cuatro veces más que una empresa tradicional y
generan treinta o cuarenta veces más utilidades en sus primeros diez años de
vida.

El diagnóstico “benchmark” no deja bien librado al país, que sale, comparado
con los otros 24 países que han desarrollado esta encuesta, calificada de
penúltima en su nota global, con un lánguido 2.6 sobre 5.

1. No todos los
emprendimientos son iguales.
Si bien es importante fomentar
todo tipo de iniciativas empresariales, hay que empezar por definir cada uno y
separar la forma como se incentivan. El “emprendimiento de alto impacto” al que
refiere este trabajo es “aquel capaz de llegar a tamaños considerables, crecer
sostenidamente y tener altos grados de rentabilidad, genera no sólo empleos,
sino empleos mejor remunerados y riqueza para toda la sociedad.” Instaron al
gobierno a separar sus políticas de manera que tuvieran algunas específicas
para este tipo de emprendimiento. Tenemos que alinear lo que significa
“emprendimiento” y de “alto impacto” para que se use para nombrar, más que
buenas intenciones, las historias de héroes que han logrado crear empresas muy
potentes, muy por encima del promedio.

2. Hay que trabajarle a
la cultura y la mentalidad
– El estudio identificó que si bien
existe un deseo aspiracional de “emprender”, el emprendedor colombiano todavía
le falta pensar en grande, es aún tímido en su aspiración de servir una demanda
global desde Colombia y motivarse a crear empresas de gran tamaño. Además, se
encontró que los emprendedores consideran que la actitud nacional frente a la
quiebra o el fracaso inhibe la creación de nuevas empresas y que cuando logran
ser exitosos deben soportar una gran sospecha social y duda de si su riqueza
proviene de una actividad lícita. 4 de cada 5 emprendedores encuestados
consideran que el miedo a la quiebra está detrás de la falta de más emprendimientos
y más de la mitad de ellos afirman que quebrarse en Colombia es equivalente a
una desgracia personal.

Sólo el 30% está de acuerdo con que el emprendimiento es una forma válida para
convertirse en millonario. “ Una de las principales labores del gobierno será
lograr una cultura de emprendimiento e innovación y para eso se tiene que
lograr una mentalidad predominante que permita el fracaso, celebre a los
“héroes locales” e incorpore todo esto en la cultura popular y cotidiana para
cambiar la “narrativa” nacional.” La encuesta encontró que más de la mitad de
los emprendedores no sienten que los medios destaquen con suficiente frecuencia
las historias de los emprendedores exitosos y en el indicador compuesto de
cultura y mentalidad, colombiana de nuevo sale de penúltima , superada sólo por
Chile.

3. Se necesita dinero
inteligente –
Es evidente que la “industria de financiación
temprana” para el emprendimiento tiene grandes déficit. En el indicador de
financiación para el emprendimiento, Colombia obtiene la peor calificación de
todos los países donde se ha realizado la encuesta. Hay micro crédito y hay
disponibilidad de recursos para las grandes empresas, pero hay un vacío enorme
en lo que tiene que ver con un sistema de financiación mediante deuda y capital
para empresas con alto potencial.

El gobierno está en el proceso de afinar mecanismos a través de Bancoldex y
Colciencias para la financiación temprana, pero es fundamental que el enfoque
sea integral y sistémico y que se tenga cuidado de dejar los “zapateros a sus
zapatos” de manera que la participación gubernamental, complemente, oriente y
de señales, sin necesariamente sea quien decide sobre la inversión en una u
otro emprendimiento. Es importante evitar que se decreten políticas que no se
adaptan al ecosistema local. “no por pintar un caballo blanco con rayas negras
se convierte en cebra, una cebra sólo se da en un ecosistema determinado”.

La herramienta benchmark está construida para encontrar percepciones frente
tanto al financiamiento mediante equity como financiamiento mediante deuda. En
ambos grupos de preguntas tenemos no sólo un bajo puntaje sino que estamos en
la cola del “ranking”. Por ejemplo en las preguntas de disponibilidad de
financiación mediante inversión de capital (equity) obtenemos 2,53 sobre 5 lo
que nos hace el número 9 entre 9 y en la pregunta de disposición de
financiación mediante deuda obtenemos 2,58 lo cual nos sitúa de octavos de 9
posibles.

La encuesta recoge la percepción mayoritaria de que no existen fuentes
alternativas de financiamiento como fondos de pensiones (68%), IPO’s ventas
públicas de acciones (61%), o fondos de capital de riesgo (66%) Adicionalmente
se encuentra que el emprendedor NO percibe la venta de su empresa como un
camino factible, ya que estas no se venden frecuentemente según la mitad de los
encuestados y el proceso de venta es percibido como difícil por más del 62% de
los encuestados.

4. Regiones
emprendedoras y autónomas
. Otra conclusión y recomendación
importante es que cada región debe encontrar su propio “modelo”. El gobierno
nacional se debe enfocar en temas de cultura y mentalidad y en incentivar y
orientar una industria de financiación temprana, mientras que las regiones
deben empoderarse y definir las acciones que encajan mejor con sus ecosistemas
locales.

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