Así es la brecha tecnológica en la educación de América Latina

Estudiantes prueban con portátiles

Estudiantes prueban con
portátiles.

 


Computadores, tabletas, ‘smartphones’ y
tecnologías cambiaron la forma de enseñar.
 
De las épocas en que la educación se impartía con ayuda de tiza y tablero
queda muy poco. Hasta hace no más cinco o diez años, entre el río Bravo -que
sirve de límite entre Estados Unidos y México- y la Tierra del Fuego -en el
extremo sur de Chile y Argentina- existían sistemas educativos más o menos
preocupados por la sustancia de sus programas académicos que por la forma de
trasmitirlos al estudiante.
El boom tecnológico, primero con la
«democratización» de los computadores, luego con la invasión de los
llamados teléfonos inteligentes y el advenimiento de las tabletas, provocó un
salto cuántico en la rutina de infinidad de hogares
y puso fin al
libreto tradicional de la relación entre el hogar y la escuela.
En muchos
casos, los esfuerzos se han centrado en apropiar como sea tecnología, mientras
que en otros se vive en una brecha marcada, con escuelas y colegios atrasados
desde las TIC, frente a alumnos que conviven a diario con tabletas y móviles
conectados a la red.
Esto se suma a las limitaciones para llevar
conectividad de Internet a los planteles, así como para el desarrollo de las
habilidades tecnológicas de los profesores, quienes suelen estar a la zaga,
respecto a sus estudiantes, en cuanto al manejo de aparatos digitales.
El
caso de México es un ejemplo. De un total de 198.896 planteles del sistema
público de enseñanza a nivel básico -de elemental, intermedio y superior o
primaria y secundaria-, «84.157 tienen computadores, según estadísticas
gubernamentales», indica Nurit Martínez Carballo, del diario El
Universal.
«No obstante, solo dos de cada 10 colegios están conectados
a Internet».
Estas mismas estadísticas señalan que hasta junio del 2011
había
1’025.629 computadores disponibles para unos 25 millones de alumnos,
lo que resulta en una proporción de un computador por cada 25
usuarios.
Entre tanto, en Colombia, a través del programa gubernamental
‘Computadores para educar’ -iniciativa que se encarga de llevar equipos,
conexión, software educativo y entrenamiento para maestros, en lo referente a
tecnología e Internet para enseñar-, se ha logrado beneficiar a más de 7
millones de niños, en 28.000 sedes educativas públicas. Todavía hay 8.000 de
estos planteles (23%) que aún no conocen un computador, ni mucho menos lo
usan.
En Argentina el cuadro no es más alentador. Según La
Nación, las últimas cifras disponibles del Ministerio de Educación indican que
en promedio hay 40 alumnos por computador
en las escuelas y solo el 29
por ciento de las instituciones tiene acceso a Internet. Y en Brasil -que
reconoce no tener números muy precisos y actualizados- se estima que existe una
media de 23 computadores por colegio, y que de ellos «18 están en funcionamiento
para atender a cerca de 800 alumnos por escuela, la mayoría en laboratorios de
informática».
 
Colombia, ejemplo regional
La iniciativa del Gobierno ‘Computadores para educar’ adquirió más de
53.000 tabletas para 265 instituciones educativas
. Las tabletas fueron
compradas mediante subasta electrónica por el MinTIC, con lo que se obtuvo un
ahorro del 39 por ciento por equipo.

Uruguay, proyecto sólido e incluyente

El Plan Ceibal, desarrollado por el gobierno de Uruguay (2005-2010),
es considerado único en la región, por sus alcances. Entregó un portátil a cada
alumno de las escuelas públicas, quienes constituyen la gran mayoría en ese
país.

Fabián Muro, del diario El País de Uruguay, informa que gracias a
este proyecto educativo, liderado por One Laptop Per Child (OLPC), y extendido
también a todos los estudiantes de bachillerato, cuatro de cada 10 hogares con
PC tiene uno del Plan Ceibal (70 por ciento de penetración a nivel
nacional).
Según la empresa de consultoría Radar, que anualmente presenta
un informe sobre la relación tecnología-usuario en Uruguay, si bien «entre el
2001 y el 2010 la penetración de los PC en hogares creció 85 por ciento en
Montevideo y 215 por ciento para el resto del país», el acceso al PC y a
Internet no está distribuido de manera equitativa: hay una diferencia
del 50 por ciento en el acceso a computadores entre los hogares del nivel
socioeconómico
más alto (98 por ciento) y el más bajo (49 por
ciento).
El caso particular de Brasil ilustra la variable que representa
la capacidad del sector docente para manejar la tecnología.
«Para un 64
por ciento de los profesores entrevistados en la investigación -dice Lauro Neto,
de O Globlo-, los alumnos tienen más conocimiento que ellos sobre el uso de las
nuevas tecnologías de información y comunicación (TIC) y un 28 por ciento de los
docentes continúa prefiriendo los métodos tradicionales de enseñanza».
En
Chile -país con 16 millones de habitantes y 20 millones de teléfonos celulares-,
9.680 colegios que reciben subvención del Estado tienen planes de uso educativo
de estas tecnologías, 3.500 reciben apoyo del gobierno para acceder a planes de
conexión con velocidad de navegación garantizada, y 1.500 tienen laboratorios
móviles, que consisten en carritos con un número determinado de computadores, un
portátil para el profesor y un punto de acceso inalámbrico a
Internet.
Asimismo, según Pamela Elgueda, de El Mercurio, Chile ofrece
cifras relacionadas con la capacitación docente, con 22.000 profesores
adiestrados en el uso de TIC, como parte de un universo de 140.000
maestros
en su sistema público de enseñanza.
En este mismo
renglón, en Colombia se aspira a superar ampliamente la cifra de 9.000 maestros
entrenados en los dos años anteriores, en el uso de la tecnología para sus
labores de enseñanza, para elevar el número total en Colombia a 45.000
profesores titulados en TIC, según cifras de Intel Educar y el Ministerio de
Educación Nacional.
Con una población escolar que ronda los 9 millones,
en Perú las cifras del Instituto Nacional de Estadística e Informática «no son
muy alentadoras con respecto al uso que este grupo le da a Internet: solo el
19,8 por ciento de los estudiantes de educación primaria la utilizan», según
reporta Bruno Ortiz, del diario El Comercio.
En el caso de los alumnos de
secundaria, la proporción crece al 37,5 por ciento. Son los estudiantes de
educación superior no universitaria (60 por ciento) y superior universitaria
(81,6 por ciento) quienes más aprovechan la red.
Ortiz añade que «la
cifra más alarmante es la referida al lugar de acceso a Internet de personas de
6 años de edad en adelante: solo el 8,3 por ciento lo hace desde su
establecimiento educativo, mientras que el 56,1 por ciento, desde una cabina
pública, y el 36 por ciento, desde su hogar».
Sin duda, en Latinoamérica
los sistemas de enseñanza han sido rebasados por la velocidad de los desarrollos
tecnológicos, mientras que más allá de los muros de las aulas -y también más
allá de la burocracia gubernamental- el voraz apetito digital de los
consumidores -estudiantes incluidos- es saciado por una oferta frenética que hoy
vuelve obsoleto lo que apenas ayer fue novedoso.
Así -de vértigo-
es el ritmo de la tecnología en la región
, y ella no lo modificará para
que los proyectos educativos de nuestros países la alcancen.

El caso social en Ecuador

En ese país se implementó un interesante proyecto para llevar Internet
a los estudiantes de zonas mas deprimidas y lejanas: Internet Para
Tod@s, compuesto de aulas
móviles, por medio de vehículos equipados con alta tecnología, que circulan por
el país para dar capacitación digital a la población.

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