Sonría, y sus clientes sonreirán con usted

Si sonríe, animará a sus empleados a ser más abiertos, comunicativos e innovadores también.

En los negocios, una sonrisa a menudo puede calmar una situación difícil. Si
está negociando con un inversionista difícil, esta demostrará que usted está
dispuesto a escuchar y ayudar.


Cuando conoce a alguien, sonreír es lo más natural que puede hacer. Cuando
escucha una buena noticia, su reacción más probable es sonreír.

Después de haber sufrido una desgracia, sabe que está en camino hacia la
recuperación cuando puede compartir una sonrisa.

Por supuesto, sonreír no puede resolver todos los problemas, pero puede
mejorar casi cualquier situación.

Cuando nuestra casa en Necker Island se incendió en medio de la noche, no
pasó mucho tiempo antes de que una historia humorística tuviera riendo a todo el
mundo; mi esposa y yo estábamos durmiendo en una cabaña cercana, y yo corrí,
totalmente desnudo, hacia el fuego ¡hasta toparme con un cacto!

Nuestro siguiente paso fue comenzar a planear la casa aún más especial, que
se edificaría sobre las cenizas.

En los negocios, una sonrisa a menudo puede calmar una situación difícil.

Si está negociando con un inversionista difícil o discutiendo temas delicados
con un cliente, una sonrisa demostrará que usted está dispuesto a escuchar y
ayudar.

La sonrisa es contagiosa, por lo que su sonrisa puede haber iluminado el día
a muchas otras personas.

Algunos líderes empresariales toman su trabajo realmente muy en serio;
piensan que tienen que ser severos para que se hagan las cosas.

Esto puede crear una cultura de control y de miedo que se filtrará a través
de toda la empresa, porque si el jefe es aterrador, los directivos darán miedo,
y así sucesivamente.

En un ambiente solemne, la gente tendrá miedo de fallar.

En lugar de tratar de innovar, van a lo seguro.

Si sonríe, animará a sus empleados a ser más abiertos, comunicativos e
innovadores también.

Cuando un empresario crea una cultura de apertura en una nueva empresa, puede
hacer una gran diferencia de entusiasmo entre los empleados y clientes.

Esto es especialmente cierto en entornos donde la reserva y la seriedad son
habituales.

Durante mi estancia en Rusia, hace poco, me llamó la atención el ambiente
austero dominante en los negocios.

Sin embargo, los tiempos están cambiando, y empresarios como Oleg Tinkov,
quien hizo su fortuna vendiendo cerveza premium en Rusia y ahora ha creado un
negocio de tarjetas de crédito, están fundando empresas donde el personal y los
clientes pueden esperar sonrisas, saludos amistosos y políticas relajadas.

Si esta tendencia es adoptada, podremos ver ideas de negocio con mayor
inventiva, provenientes de esa parte del mundo.

Al entrar a una tienda, si una vendedora sonríe y le pregunta cómo le va, es
más probable que usted se comporte con mayor apertura y empiece a ver a su
alrededor, haga preguntas y realice una compra.

En Virgin, todos sabemos que nuestras sonrisas marcan la diferencia.

Después de que Virgin Trains perdió su franquicia en el otoño, más de 170.000
personas firmaron una petición por Internet al Gobierno británico, solicitando
mantener nuestros trenes en funcionamiento.

Hemos recibido un montón de tuits y mensajes de personas que nos dijeron que
querían apoyar a una empresa con personal feliz y servicial.

Como he mencionado en esta columna, allá por los años 60 nuestro enfoque
amigable nos ayudó a firmar a los Rolling Stones con Virgin Records. A menudo
bromeaba mientras trabajábamos juntos, y así Mick Jagger y el resto de la banda
nos veían como personas semejantes a ellos, y como contadores de monedas
vestidos de traje y corbata.

Un día, cuando estábamos cenando en Londres para celebrar el haber completado
el contrato discográfico, Mick Jagger y yo seguíamos sonriendo el uno al
otro.

Rápido como un rayo, Bill Wyman dijo: “Mira a estos dos. ¡No me apetecería
ser una manzana entre ese par de tórtolos!”. ¿Quién hubiera creído que aún
estaríamos trabajando juntos cinco décadas más tarde, ahora en sus
presentaciones de su asombroso aniversario número 50.

¿Algo que ver con esas sonrisas, tal vez? (A través de los años he llegado a
ser conocido como el hombre sonriente de la barba. ¡Podría ser peor!).

Hoy en día, dedico gran parte de mi tiempo a viajar a diferentes países de
todo el mundo para conocer gente en nombre de nuestra fundación sin fines de
lucro, Virgin Unite.

Comunicarse puede ser a veces un poco difícil, pero es obvio que todo el
mundo sonríe en el mismo idioma.

Aprendí de dos diplomáticos brillantes, el Arzobispo Desmond Tutu y José
María Figueres, expresidente de Costa Rica, que hacen un trabajo maravilloso
para dos de nuestras organizaciones incubadas en Virgin Unite, ‘The Elders’ y
‘The Carbon War Room’.

Siempre están sonrientes mientras producen un cambio.

Si usted está buscando la próxima gran inversión para su negocio, pero no
tiene mucho dinero para gastar, empiece por mirarse en el espejo.

Una sonrisa no cuesta nada, y los rendimientos para su negocio van a comenzar
de inmediato.

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