Emprender con visión global, una necesidad

 
A propósito de la “Semana Global del Emprendimiento” -que celebramos hacer un par de semanas-, me han preguntado sobre cuál es la relación entre el emprendimiento, la innovación y el comercio exterior.
 
Mi respuesta: apostarle a la innovación empresarial y al emprendimiento dinámico o de alto potencial conduce al fortalecimiento del comercio exterior de Colombia.

En primer lugar, vale recordar que un “emprendimiento dinámico o de alto potencial” es por definición un negocio con proyección y visión global. Las nuevas empresas que aspiran a crecer de manera rápida, rentable y sostenida, no sólo deben estar enfocadas en su capacidad exportadora, sino en ser jugadores verdaderamente internacionales.

En otras palabras, deben ser capaces de atraer y retener capital nacional y extranjero, vender productos y servicios dentro y fuera del país, con un buen entendimiento del mercado global y buscando posicionarse en él. Deben importar, adaptar, desarrollar y/o colaborar con talento e ideas de vanguardia en el mundo. Hoy es un anatema la noción de una nueva empresa con proyección y potencial pero sin inserción y visión internacional.

Los esfuerzos de entidades como iNNpulsa Colombia -y de nuestros aliados del sistema de innovación y emprendimiento- apuntan a tener un impacto en nuestro comercio exterior.

La innovación amplía nuestra oferta exportable. Hay muchos emprendedores colombianos que están elevando el grado de sofisticación de lo que tenemos para venderle al mundo y los ejemplos abundan. Hemos encontrado empresas bogotanas como Sequoia Space, en donde hacen cubos satelitales que no tienen nada que envidiar de otros fabricados en Silicon Valley, tanto por la tecnología que usan como por el modelo de negocio que aplican (eésto, validado por expertos de la Nasa. También hemos conocido de Solar Ciencia Agrícola, de una familia en Ibagué que desarrolla fertilizantes orgánicos únicos en el mundo, tan efectivos como amigables con el medio ambiente.

Adicionalmente, Colombia empieza a recoger los frutos de esfuerzos que se han hecho en este naciente “ecosistema” de innovación y emprendimiento. Hemos encontrado, por ejemplo, que gracias a un trabajo conjunto entre instituciones públicas y privadas -nacionales, regionales e internacionales- se ha podido identificar y acelerar el crecimiento de empresas como Bioinnco, cuyo primer producto puede teñir el pelo de forma natural. El mercado de tal descubrimiento no es una bicoca: estamos hablando de todas las mujeres embarazadas del mundo que podrán usar tintes sin contraindicaciones para sus bebés.

También vale resaltar cómo la innovación ha llevado a que nuevas compañías -“start-ups” o de base tecnológica, “spin-offs”, emprendimientos corporativos u otros- atraigan y retengan capital extranjero, cosa que se evidencia con la proliferación de nuevos fondos de capital de riesgo y de inversiones directas en compañías colombianas.

Es innegable: en los últimos 20 años, Colombia abrió su economía y pasó de tener un mercado potencial para sus bienes y servicios de 60 millones de personas a uno de 1.400 millones en más de 180 países. También es evidente que la inversión extranjera directa de hace dos décadas es risible al lado de las cifras históricas que hemos recibido en los últimos años.

Comercio exterior dependerá del impulso a empresas
Según Catalina Ortiz, gerente de iNNpulsa Colombia, la entidad del Gobierno que promueve la innovación empresarial, “si en los últimos 20 años nuestro comercio exterior se basó en el acceso a nuevos mercados y en el mayor intercambio con ellos, los próximos años dependerán del impulso que les demos a las empresas que crezcan de manera rápida, rentable y sostenida, basadas en innovación y conocimiento”.

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