iPhone, el producto de Apple “made in China” cumple 6 años

Ricardo Gaitán
A mediados de enero de 2007 Steve Jobs presentó a los medios de comunicación la versión del iPhone con las siguientes palabras: “Vamos a lanzar tres productos revolucionarios: el primero es un iPod de pantalla panorámica con control táctil. El segundo es un teléfono móvil revolucionario y el tercero es un aparato de comunicaciones por internet de última tecnología”.

Repitió lo anterior para darle mayor énfasis a lo que venía y preguntó: ¿Lo entendéis?… “No se trata de tres dispositivos independientes. Son un único aparato, y lo vamos a llamar iPhone”.
Cinco meses más tarde, cuando el producto salió a venta, los blogeros lo bautizaron como “el teléfono de Jesucristo”. A finales de 2010, Apple había vendido 90 millones de unidades, recaudando más de la mitad de los ingresos totales generados en el mercado global de los teléfonos móviles.
En la fabricación del “Smartphone” intervienen cerca de 160 ensambladoras, el 90% son de China. Aproximadamente ocho de cada diez componentes se fabrican en las empresas del país asiático. Dicho de otra forma, el iPhone es un teléfono “made in China”.
En febrero de 2011, en una cena con Obama y varios “titanes” de la tecnología estadounidense, el presidente le preguntó a Steve Jobs: por qué esos contratos y esos empleos no podían volver al país. “Esos empleos no volverán”, dicen que fue la respuesta de Jobs.
Los ejecutivos de Apple consideran que el gran número de fabricas extranjeras, así como la elasticidad y las habilidades industriales, lo mismo que la mano de obra barata, han superado lo que ofrece Estados Unidos, por lo cual, el calificativo “made in USA” ha dejado de ser una opción viable, hace mucho tiempo, para la fabricación de los productos de Apple.
Cuando Apple rediseñó la pantalla de iPhone a último momento, dependió de una fabrica China para efectuar los cambios en la línea de montaje. A media noche, un “encargado” levantó a 8 mil trabajadores de los dormitorios que quedan en la misma fábrica, les dio una taza de té y una galleta, e iniciaron un turno de doce horas para el montaje de las pantallas de vidrio con marcos biselados. Un funcionario de Apple manifestó: “ninguna fábrica estadounidense puede igualar eso”.
China además proporciona ingenieros en grandes cantidades, que Estados Unidos no puede igualar. Ejecutivos de Apple habían estimado que para el proyecto iPhone necesitarían ocho mil setecientos ingenieros industriales, lo cual les llevaría nueve meses. China solo necesito 15 días para contratar un número igual.
La fabricación del iPhone en Estados Unidos habría exigido mucho más que contratar personal estadounidense. Los ejecutivos de la marca consideraron que el país, simplemente no tiene la cantidad necesaria de fábricas ni de trabajadores para un proyecto de tal envergadura.
El fenómeno de mercadeo creado por Apple no se detiene, según un estudio publicado recientemente por TechBargain, casi la mitad de los propietarios de iPhone ha tenido más de un modelo y la tendencia va en aumento: los propietarios de iPhone 4 están comprando el nuevo modelo y la cifra está superando el 75%.
La última edición del estudio de satisfacción de los usuarios de teléfonos inteligentes, realizado por J.D. Power coloca por octava vez consecutiva a Apple en primera línea gracias al nuevo iPhone. El terminal obtiene buenas valoraciones en todos los factores analizados, destacando especialmente el diseño del dispositivo y facilidad de uso.
Esta dinámica ha permitido a la marca de la manzana mordida y, especialmente a su “producto estrella” el iPhone, mantener la supremacía pese a la creciente competencia de marcas como Samsung y su Galaxy III, Nokia y Sony, lo cual está demostrado por la contundencia de las cifras. Desde la presentación del primer iPhone a mediados de enero de 2007, Apple ha vendido más de 250 millones de su “smartphone” en 156 países.
Hace 30 años, cuando Apple empezó a producir la Macintosh, Jobs se jactó de que se trataba de “un producto hecho por estadounidenses en Estados Unidos”, pero a partir de 2004 se desplazó de forma masiva a la fabricación en el exterior, pues los volúmenes de venta que la marca comenzó a manejar a través de sus productos no le dieron otra opción: iPhone “made in China”.

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