Los beneficios que el ‘mentoring’ puede traerle a su compañía

 
Los líderes no se hacen solos, y eso lo tienen claro muchas de las compañías más grandes del mundo. Por eso implementan programas de ‘mentoring’, una práctica en la que una persona con gran experiencia dedica su tiempo y esfuerzo para ayudar a alguien que recién llega o aspira a llegar a un nuevo cargo para asumirlo con éxito.
 
Cuando se habla sobre ‘mentoring’, básicamente implica a dos actores: un mentor y un protegido. El primero es un personaje que tiene grandes conocimientos y experiencia sobre un área específica, mientras que el otro es un novato en el mundo profesional, o alguien que va a asumir un alto cargo dentro de la compañía. Esto es muy común en las empresas familiares, donde alguno de los herederos va a asumir la presidencia de la organización.

“El mentor les muestra a las personas nuevas el sistema como tal. Tener un buen mentor en el proceso de inducción es tener buena opción de futuro. Este personaje enseña por qué y para qué es importante el cargo; muestra la cultura organizacional y el estilo gerencial de la empresa”, señaló Luis Salazar, director general de S&S Consultores y Talentos.

Para un joven que inicia su carrera profesional es de gran beneficio tener un mentor. Estos “profesores”, más que ofrecer una relación jefe-empleado, son un consejero que brinda guías a la persona que empieza, escuchando sus dificultades y ayudándole a encontrar las soluciones adecuadas. Cuando se trata de la promoción de un talento, el mentor le puede ayudar mostrándole el camino que hay dentro de la organización y cuáles y cómo son los escalones que debe ir subiendo.

Pero, ¿qué beneficios le traería implementar un programa de mentoring en su organización?
Una de las mayores ganancias, según la firma de investigaciones Gartner, es que el compromiso de los colaboradores hacia la empresa aumenta, mientras que reduce las posibilidades de que haya una fuga de talentos. A través de la implementación de mentores, la organización identifica más temprano a las personas con habilidades que pueden traer beneficios a largo plazo. Además, la transferencia de conocimiento y la capacitación del nuevo personal será de mayor provecho para el empleado y la empresa.

Según el mismo estudio de Gartner, las personas que reciben ‘mentoring’ experimentan mayor satisfacción profesional, mayor compromiso, crecimiento en su trabajo y actitudes laborales positivas.
Pero el único que recibe en la relación no es el protegido. Ser mentor también trae beneficios. Uno es el aprendizaje mutuo, pues a partir de la relación los dos pueden descubrir asuntos de la organización que antes no se veían. El que apadrina a otro también obtiene mayor visibilidad frente a su equipo de trabajo y además puede ver cómo lo percibe la gente. Finalmente, el agrandar la cadena de contactos que pueden ayudarle en un futuro, sumado a la satisfacción personal por hacer parte del éxito de una persona, son dos puntos que los expertos en el tema resaltan.

Para Claudia Padilla, directora de educación y desarrollo profesional de Deloitte Colombia, el ‘mentoring’, sí trae muchos beneficios. “Es bueno porque si yo ayudo a que otro se desarrolle estoy haciendo una base: si la persona es de mi equipo, puedo dejar de dedicarme a cosas que antes tenía que hacer. Así uno puede empezar a trabajar sobre asuntos más estratégicos de la organización”, dice Padilla.

Aunque es poco conocido en el país, el ‘mentoring’ es una de las prácticas más antiguas del mundo profesional. Muchos remontan sus orígenes a la antigua Grecia, pues la propia palabra proviene de La Odisea, de Homero, en la que un personaje llamado Mentor se convierte en guía de Telémaco, hijo de Ulises. Pero dentro de las organizaciones modernas, se empezó a popularizar en Estados Unidos en los años 70, y tomó tanta fuerza que hoy en día existen decenas de comunidades y organizaciones sobre esta práctica alrededor del mundo. Incluso los estadounidenses celebran el mes nacional del ‘mentoring’ en enero, y hasta Colin Powel, ex secretario de Estado de ese país, se ha unido a campañas para promover esta práctica y reclutar mentores voluntarios.

Cómo escoger un buen mentor
Hay varias modalidades para entablar esta relación para sacarle el máximo provecho. Una de ellas es que dentro de la misma organización haya una persona experta en el área del protegido para que lo guíe. También puede haber alguien externo a la empresa que sepa sobre el sector y pueda orientar a la persona nueva.

Lo primero para saber quién es un buen mentor para un empleado es que no necesariamente sea el jefe. La relación entre estos dos personajes debe ser fuerte y llena de confianza, que se tenga la posibilidad de hablar de experiencias y de cómo se está sintiendo en su trabajo.

“El mentor debe ser identificado como modelo, que tenga mayor nivel de conocimiento y experiencia, ser guía. Debe saber escuchar lo que dicen las palabras y las actitudes, saber preguntar y hacer planteamientos sobre las perspectivas del aprendiz”, señaló Padilla.

Se debe tener en cuenta que, aunque tienen sus similitudes, no es lo mismo que el popular ‘coaching’, pues sus dinámicas y resultados van por otro camino.

No confundir con la práctica del ‘Coaching’
Aunque podría pensarse que los programas de ‘mentoring’ son los mismos que el ‘coaching’, las diferencias existen. En este último, la persona que imparte los conocimientos no necesariamente tiene que ser alguien de mayor experiencia que quien los recibe. Puede haber ‘coaching’ entre pares o subalternos hacia una persona de nivel superior.

En cambio en el ‘mentoring’, es una persona con mayor experiencia y conocimiento que el aprendiz. “La diferencia es que el mentor es un guía y el coach lo que hace es un acompañamiento”, dice Luis Salazar, director general de S&S Consultores y Talentos.

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