El joven detrás de Boobstagram, la red social del ‘millón’ de senos

 Julien GTL.

Julien GTL, creador de Boobstagram.

Un francés de 28 años creó el banco de escotes más grande de Internet para luchar contra el cáncer.

“Mostrar sus senos en internet es bueno, mostrárselos a un doctor es mejor”,
así da la bienvenida de Boobstagram.fr. (
www.Boobstagram.fr) No hace
falta ser más sugestivo, bajo esa leyenda, en el encabezado de la página, hay un
historial de más de 1.200 fotos de mujeres de todo el mundo que decidieron
mostrarle sus senos a un perfecto desconocido y, de paso, a millones de
internautas.
 
Las protagonistas de hoy: una leñadora desabotonada (http://boobstagram.fr/post/43981859721) , una piyama de seda,
un clásico brasier de encaje negro y una camisa que escota casi hasta el
ombligo. Las fotos pertenecen a mujeres de rostro, nombre y origen anónimos, con
busto grande, natural y dentro del mismo encuadre: nunca va por encima del
cuello, nunca por debajo de la cintura.
 
“Creo que tengo el mejor trabajo del mundo”, dice el personaje detrás de este
enorme archivo de senos, el francés Julien GTL. Y no le falta razón: es un dandi
de 28 años que apenas en abril del 2011 preparaba una exposición fotográfica con
los escotes de sus amigas. Luego, para hacerlo más simpático, publicó el trabajo
en su blog y de inmediato comenzó a recibir fotos similares desde todo el mundo.
Fue tal la acogida que no tuvo otra que dejar su trabajo como cocinero amateur y
empezar una aventura llamada Boobstagram.
 
Senos, un modelo de
éxito redondo
Llegan miles de fotos diariamente, pero no todas se publican. Dedica buena
parte de su día a revisar con detalle, una a una, cada imagen que llega.
“Tenemos cierto nivel”, explica, “cero pezones expuestos, ni sexismo, miedo,
moralismo o cosas sucias”. Además, Julien se ocupa de darles el ‘gram’ a las
imágenes, es decir, el estilo vintage de fotolavado que popularizó Instagram. De
esa labor, que muchos hombres seguro envidiarían, Julien encontró una causa
noble para no solo ‘mostrar por mostrar’.
 
Mensualmente, junto a su amigo Lionel Pourtau, Boobstagram organiza una
fiesta con usuarios, aliados y patrocinadores donde recoge fondos para
fundaciones como ‘La Ligue Contre Le Cancer’. En la primera fiesta recaudaron
unos 1.500 euros. Además, las fotos favoritas del blog se imprimen en
camisetas (
http://boobsmeannothing.com/) y se venden hasta por 39 euros,
unos 94 mil pesos.
 
Aunque explica que “el sitio solo está hecho para que la gente sea más
sensible sobre el Cáncer de Seno y cómo prevenirlo”, ya es consciente de que
puede estar parado sobre una mina de oro.
 
Los fondos que hasta ahora obtuvo con su emulador de Instagram le permitirá
crear un nuevo sitio web –por ahora usa la plataforma Tumblr-, del que dice,
ofrecerá tantos ‘gadgets’ como sea posible para conseguir donantes. Su
explicación es elocuente: “entre más dinero ganemos con los senos, más
beneficiaremos a las organizaciones”.
 
Un día en el “mejor
trabajo del mundo”
Julien llega todas las mañanas como a cualquier otro trabajo. Permanece solo
durante casi todo el día y eventualmente recibe la ayuda de amigos empleados de
Boobstagram en calidad de voluntarios. Tiene 3 computadores de escritorio,
varias máquinas para un taller de confección, muchas comidas y bebidas. Es su
propio jefe y no tiene horario, sin embargo no son necesariamente buenas
noticias, a su correo llegan fotos desde todos los rincones del mundo y eso se
traduce en una jornada de 24 horas.
 
Durante el día maneja las cuentas de Boobstagram en Twitter, Instagram,
Tumblr y Pinterest. La combinación demanda su completa atención en el móvil y el
computador portátil, en ambos, la manzanita fue reemplazada por el sticker de
Boobstagram. El logo, de hecho, está en todas partes. Por ejemplo, en las vigas
de su ‘loft’ se parodia el famoso eslogan británico “Keep Calm & Carry on”
por “Keep Calm & Save your Boobs”.
 
Ahora, cuando la jornada lo pone a prueba no lo hace en un sofá estrecho ni
mucho menos, los números de Boobstagram le han dado para adaptar un apartamento
en París en una moderna oficina (
http://boobstagram.fr/Bureaux) de dos plantas, con taller para
varias personas, áreas de descanso, bar, dispensador de dulces y, más temprano
que tarde, jardín zen.
 
Julien ya perdió la cuenta de las cosas curiosas que ha tenido que ver en
estos meses, es apenas natural para un hombre –con pinta de galán- que recibe
fotos de mujeres sin prejuicios las 24 horas del día.
 
En su anecdotario cuenta que con mucha frecuencia recibe fotos de pechos de
hombres. No le molesta, por el contrario, dice que “no debe olvidarse que el 1%
de los hombres puede sufrir cáncer de mama”, y por ello publica el mismo
porcentaje de fotos masculinas en Boobstagram.fr .
 
También recuerda a Diana, a quien guardó en sus ‘Favoritos’ por este mensaje:
“Saludos, soy colombiana y estoy muy preocupada por no ver senos pequeños.
Quiero ayudar a esta causa con los míos porque son hermosos”, dice la postal (
http://bit.ly/15Kq5Ga) que incluye a la chica en colorida
lencería.
 
Aunque no todo lo que recibe es simpático, no son las decenas de obscenidades
lo que lo perturban. A menudo, al correo de Boobstagram llegan fotos de víctimas
y familiares del cáncer de seno. “Es definitivamente lo que más me toca”,
confiesa Julien. No es una causa ajena, en su familia la enfermedad lo tocó de
cerca.
 
El nuevo
Boobstagram
Lo que viene para Boobstagram no solo son más fotos de escotes, Julien sabe
que necesita posicionar el mensaje de prevención y sensibilidad antes de que los
senos de Boobstagram se conviertan en paisaje exclusivo para hombres, que por
irónico que suene, no son su ‘target’.
 
Pudo adelantar que pronto la página contará con un foro en el que un médico
resolverá todas las dudas sobre el Cáncer de Seno, además de asesorar en el
correcto examen y diagnóstico.
 
Dice que financieramente va bien. Que cuando habló con sus padres no lo
entendieron, pero ahora que lo ven en la prensa mundial dicen sentirse
orgullosos. Tienen motivos, hoy Julien es el CEO de una de las redes sociales
más virales y con mayor crecimiento.
 
No hay que ser un gurú del ‘web commerce’ para darse cuenta de que este joven
parisino sabe lo que hace. Antes de terminar la entrevista prefiere no revelar
su apellido ni hablar de cómo ve a Boobstagram en 6 meses. “Ambos son un secreto
por el momento… ¿Esto es para un diario impreso o para un portal on-line?”,
pregunta.

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