EL PADRE ES PRESENCIA «FELIZ DIA DEL PADRE»



AUSENCIA DEL PADRE



Papá no está, pero existe.
Tal vez viaja a menudo o trabaja muchas horas o vive en otra casa o en otro
país; o partió sin dar señales de vida. Quizás es un hombre poco valorado por
la madre del niño o por la sociedad. En algunos casos, el padre es desconocido,
en otros fue un amor pasajero de la madre. Y además, están también esos niños
que ya no tienen a su padre vivo.



Un padre puede estar
ausente de varias maneras. Pero la ausencia del padre no es lo mismo que
inexistencia. Un hijo es siempre el producto de un hombre y una mujer, aunque
alguno de ellos esté ausente, desaparecido o muerto. La fantasía de una mujer
auto- gestante, en primer lugar corresponde a una no aceptación del aporte del
hombre y en segundo lugar (y como consecuencia de lo anterior) se genera una
distorsión de la realidad perniciosa para la estructura mental del niño (o sea
de un hombre o una mujer en potencia). A ningún hijo se le puede decir «tú
no tienes padre» porque eso distorsiona la naturaleza de las cosas.



¿Qué decir a un niño cuyo
padre está ausente?




En familias en las que el
padre se ausenta con frecuencia, pero convive con la familia: » tu padre
no está en casa, pero está presente en mi cabeza y en mi corazón, por lo tanto
yo te hablo teniendo en cuenta lo que él piensa. Cuando regrese verás que no
son caprichos míos».



Después de un divorcio:
«aunque tu padre no sea más mi marido, sus palabras en cuanto a tu
educación, siguen teniendo peso para mí» o bien «tu padre y yo pensamos
este tema de muy distinta manera, yo te doy mi opinión y escucharás también la
de él». Si las versiones de ambos padres son irreconciliables, se
recurrirá a un tercero neutral. Causa daño psíquico a un niño decirle «tu
papá no cuenta, tú sólo me tienes a mí», eso en todo caso lo decidirá otro
adulto responsable (un juez, por ejemplo).



Sí el padre ha muerto:
» las palabras y las ideas de tu papá siguen vivas para nosotros, yo
recuerdo las cosas que para él eran importantes como padre».  Cuando
el padre es desconocido: «tú tienes padre, sino no hubieras podido nacer,
pero él sólo participó en tu gestación » o según el caso » yo sabía
que tu padre no iba a vivir con nosotros, pero yo elegí tenerte y criarte a
pesar de eso».   Lo que sí debe ser tomado como regla es
que un niño no debe sentir jamás que es propiedad de su madre o de su padre,
cuando es la madre la que desaparece de su vida. Nadie puede decirle «soy
tu dueño, hago lo que quiero contigo».



Una madre, por más
desprecio y resentimiento que tenga hacia el padre de su hijo, no tiene derecho
a excluir la existencia del hombre. Puede que sea borracho, criminal o como se
lo quiera juzgar, pero es el padre que tiene o que tuvo y forma parte de la
historia de ese niño.  Ser madre, es aceptar que el niño es también
hijo de un padre.


 
PRESENCIA DEL PADRE



Hacer presente la
paternidad es darnos cuenta de ella, registrarla, recorrerla (con esperanza,
con miedo, con expectativa, con dudas, con certezas, con errores, con
sabiduría); hacerla parte de nosotros, y  además, hacerlo hoy, en la
actualidad de nuestras vidas como padres o como futuros padres. La paternidad
es presencia en el presente. Esto no se reemplaza con paralizantes lamentos por
las oportunidades perdidas, ni con postergadores proyectos o promesas acerca de
presencias futuras (después del próximo viaje, después del próximo negocio,
después de la próxima reunión, después de, después de, después de…)



Cuando la paternidad es
presencia en nosotros y en el presente, el cómo lo hago deja, paulatinamente,
de ser un problema.


      Un padre está presente
cuando escucha, cuando simplemente escucha sin juzgar, sin impacientarse por
encontrar o por tener una respuesta; cuando sencillamente permanece y escucha.

    Un padre está presente cuando el hecho de que su
hijo adopte decisiones y caminos propios y de que esos hechos y decisiones no
coincidan con los deseados por el padre, no hacen que esto lo aparte del
vínculo ni lo condicione.


    Un padre está presente cuando habla de sí mismo, de
sus vivencias, de sus sentimientos, de sus proyectos personales, de sus sueños
y sus necesidades, de sus aptitudes e ineptitudes, de lo que hace y de lo que
siente, de sus pasares y sus pesares, cuando lo hace desnudándose sin falsos
pudores y dejándose recibir con sus insuficiencias, con sus ingenuidades, con
su vulnerabilidad, con esperanza, con su humor, con sus facetas más
inexplicables.



    Un padre está presente
cuando pone el cuerpo en la relación con sus hijos, cuando toca, acaricia,
pellizca, sostiene, aprieta, suaviza, cuando da lo que es antes de lo que él
tiene.

      Un padre está presente cuando pregunta por
actividades, por sueños, por temores, por éxitos, por fracasos, por alegrías,
por amores y por dolores de sus hijos, y cuando se lo pregunta a ellos,
directamente, sin intermediarios, del modo en que puede.



    Un padre está presente cuando encuentra tiempo para
acompañar a su hijo en momentos graves o leves de la vida de éste: exámenes,
peleas, derrotas, victorias, visitas al médico, elección de ropa, partidas,
llegadas, etc., etc.



    Un padre está presente
en aquellas cosas que acabas de anotar como tus propios e intransferibles actos
de presencia.

Presencia se escribe con P,
pero no es la P de Proveer, Producir, Pegar o Pagar. Es otra: es la P de Papá.
Y ése es tu nombre.

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