El celular no es la mejor compañía para dormir

Basta poner la alarma del celular y dejar la cabeza en la almohada para tener abierta la tentación de mirar una notificación inoportuna de un amigo insomne en Facebook, de un «likeador» en Instagram o de su jefe, a través de un chat de último minuto. ¿Vale la pena perder sus escasas horas de sueño por ello?
Arianna Huffington, fundadora del popular sitio en internet que lleva por nombre su apellido, se convirtió en una «evangelista del sueño», hace más de siete años luego de que intentara compensar sus tareas cotidianas con una suma de horas al amanecer.
En una conferencia en Ted.com, llamada «¿Cómo ser más exitosa?, duerma más», convence a un grupo de mujeres del «tipo A» (o sea, perfeccionistas y competitivas) de incubar millones de ideas con un sueño de calidad.
Lo sufrió en carne propia, luego de que una mañana cayera exhausta sobre su escritorio y se fracturara el mentón. El cansancio extremo le pasó factura. Desde entonces, regala a sus amigos relojes despertadores, a la antigua usanza, y deja su móvil en otra habitación.

Por etapas

El neurólogo Luis Alfredo Villa confirma que cuando el sueño no es de calidad se empiezan a gestar la fatiga y el cansancio. Si esto continúa, se dan los trastornos de atención y memoria; la irritabilidad y el estrés crónico.
La teoría es sencilla. El sueño se cumple en cuatro etapas, entre ellas el sueño profundo y fase Rem (Rapid Eye Movement), en esta última es en la que más descanso se obtiene.
Estas etapas se repiten una y otra vez en ciclos durante la noche. Fraccionarlos va en detrimento de la calidad, con las consecuencias mencionadas.
La luz perturba, pero el ruido incomoda, puede hacer que sea imperativo ver el reporte y hará que aumente esa sensación de culpabilidad por, además, no responder.

¿Y las radiaciones qué?

Para quienes creen que tener el celular cerca puede ser peligroso, el profesor Álvaro Gaviria, docente de la cátedra de teoría electromagnética, en las universidades Nacional y de Antioquia, explica que hay que quitarle el misterio a la palabra radiación. Cuando se activa el móvil, las ondas electromagnéticas, que son del orden de los Gigahertz (Ghz), resultan similares a las de un horno microondas. La potencia es baja y no causa problemas.
Por supuesto no es como tener de vecino una mina de uranio, pero las consecuencias de vivir con un móvil, día y noche, no están suficientemente documentadas y los estudios no son concluyentes.
No obstante si aún así no puede dejar el hábito de tener el móvil consigo, puede optar por consultar una aplicación como Tawkon para Android, que le avisa cuándo los niveles de radiación se suben, por ejemplo, cuando está en una zona de mala cobertura y su teléfono intenta conectarse a la celda más cercana.
Conviene eso sí como dice el geobiólogo español, Fernando Pérez Fernández, en su Manual alternativo del móvil, reducir el tiempo en que el celular está pegado a la oreja. ¿Para qué alargar una conversación si va a llegar a ver a la persona con la que habla? Lo que vale para dormir y resolver todo en la mañana. Así el celular no será un compañero de cama.

Consecuencias

El uso del celular en la cama altera el reloj biológico que todo ser humano posee y repercute en los patrones de comportamiento, entre los que se incluye el sueño. Si se revisa el celular, o la laptop, sobre la cama, el cerebro puede entender que es un sitio para trabajar o interactuar en vez de sólo dormir.
Las ondas electromagnéticas interrumpen un sueño profundo y reparador lo que puede generar problemas de concentración, ansiedad, estrés y hasta cardiovascular.

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