Los desafíos de Facebook a diez años de su creación

Los desafíos de Facebook a diez años de su creación

Kirkpatrick cree que la nueva estrategia de Facebook debe ser apostar por sitios pequeños, como Paper.

Kirkpatrick, autor de ‘El efecto Facebook’, habla de cómo la red ha sobrevivido al espionaje masivo.

Un día antes de que Facebook cumpliera 10 años de existencia –fue fundada el 4 de febrero del 2004 por un joven estudiante de Harvard llamado Mark Zuckerberg, más otros tres amigos– lanzó su nuevo producto, llamado Paper. Las críticas de los medios especializados alabaron esta incursión de la red social hacia una aplicación separada, su diseño simple para navegar y el hecho de que permite ver las noticias que publican los usuarios, como también las de revistas, diarios y sitios web de manera atractiva. Los aplausos se han repetido tras la adquisición, por 19 mil millones de dólares, de WhatsApp, una aplicación que cuenta con 1.200 millones de usuarios y con la que Facebook pretende consolidar su presencia en la mensajería instantánea.
“La última estrategia de Facebook tiene cosas interesantes, como comenzar a crear estas aplicaciones chicas, pero muy enfocadas y simples. Este es un gran cambio para ellos: no lo pensaron así hasta hace muy poco”, dice desde Nueva York David Kirkpatrick, experiodista especializado en tecnología de la revista Fortune y actual director y fundador del sitio Techonomy.
Este diseño nace como respuesta a un escenario que hace 10 años no existía: la competencia en las redes sociales como Twitter (fundado en el 2006), Tumblr (2007), Instagram (2008) y WhatsApp (2009). “Facebook se ha vuelto cada vez más complejo y contiene una gran cantidad de funciones. A medida que pasaba esto, algunas personas lo encontraban muy complicado de usar y esto ha llevado a que haya más curiosidad por estos pequeños sitios, como, por ejemplo, Instagram (la cual Facebook compró en el 2012 por 1.000 millones de dólares) o Snapchat (que intentó adquirir, pero cuya oferta fue rechazada el año pasado)”.
Él puede hablar con propiedad sobre Facebook. En los 25 años que trabajó en Fortune, tuvo la oportunidad de conversar con diferentes emprendedores y ejecutivos del ámbito tecnológico. Pero su carrera cambió cuando, en septiembre del 2006, conoció en un restaurante en Manhattan a Mark Zuckerberg, quien entonces solo tenía 22 años: luego de que le explicara la motivación detrás de Facebook, el periodista se convenció de que esto era “una gran cosa”. Siguió escribiendo sobre el sitio hasta que luego de un año y medio de investigación publicó en el 2010 el libro titulado ‘El efecto Facebook’: la historia de la compañía que está interconectando al mundo, la única publicación con la que Mark Zuckerberg ha decidido colaborar oficialmente.
La red para conectar personas
Del equipo original que creó e implementó Thefacebook, como se llamaba la primera versión del sitio, la cual era exclusivamente para estudiantes de Harvard, solo queda Zuckerberg: sus compañeros de universidad Chris Hughes, el portavoz inicial, y Dustin Moskovitz, primer director técnico, dejaron la empresa en el 2007 y el 2008, respectivamente. El brasileño Eduardo Saverin, uno de los primeros financistas y director comercial, duró solo un año. Esto, para Kirkpatrick, refleja que “el ADN de Zuckerberg está en todo el servicio, y todavía define lo que es. Su creencia en el valor de compartir, en el poder de la comunidad y en darles a las personas una posibilidad de tener voz en internet vienen de él”.
Este último punto es lo que desarrolla el autor en gran parte de su libro: ‘El efecto Facebook’, definido como el momento en que se pone a personas en contacto unas con otras, muchas veces inesperadamente, sobre una experiencia, interés, problema o causa común. Si bien Twitter también podría cumplir ese objetivo, Kirkpatrick hace notar una diferencia entre ambas, y asegura que la primera está “basada en identidades donde la confiabilidad de la fuente no es conocida, por lo tanto no tiene tanto poder. Esto es primordialmente útil para gente que ya tiene un perfil relativamente alto. Facebook es un sistema para empoderar a ciudadanos corrientes que sí están conectados con sus amigos”.
Un ejemplo es lo que pasó en la primavera árabe, en el 2011. El periodista considera que el levantamiento se inició por Facebook. “El tunecino promedio que estaba graduado y estaba desempleado no tenía muchos seguidores en Twitter, pero sí muchos amigos en Facebook. Este grupo expresó su enojo en esta red social y, una vez que comenzó la revolución en Egipto, la gente empezó a usar Twitter para llamar la atención de las figuras públicas”.
En este punto es donde entra la nueva estrategia de la empresa: transformarse en una compañía con diferentes formas para comunicarse. “A pesar de que este efecto va a seguir operando, Facebook va a tener muchas formas de ayudar a la gente. Cuando tienes 1.200 millones de usuarios, estás forzado a simplificarte para seguir creciendo. Y eso es una de las historias detrás de todas estas pequeñas aplicaciones como Facebook Messenger o Paper”, dice.
Conectar al mundo entero
Al igual que para otros billonarios mundiales, la filantropía y las causas sociales son parte de la vida de Mark Zuckerberg. Aparte de la fundación FWD.us, donde aboga por una reforma de la política migratoria estadounidense, en agosto del año pasado formó la iniciativa Internet.org, para promover el acceso a una mayor cantidad de usuarios, junto con empresas como Samsung, Nokia o Ericsson.
Para David Kirkpatrick, existe una doble intención en esta iniciativa, pues si bien Zuckerberg “piensa que todos tienen derecho a tener internet y él quiere emplear su influencia para intentar aumentar el acceso”, también existe una razón comercial detrás, que involucra a su empresa. “Si estas personas están usando celulares con conexión muy mala, el crecimiento de Facebook será más lento. Si quiere que la red social esté disponible en todo el planeta, se está dando cuenta de que no solo le basta con mejorar el servicio, sino que debe trabajar en la infraestructura”.
Esta expansión también serviría para aplacar el bajo crecimiento de personas que usan el servicio: los usuarios activos mensuales en el 2012 fueron 1.060 millones, con un incremento del 25 por ciento en comparación con el 2011. En cambio, en el 2013 ese aumento fue solo del 16 por ciento, con lo que alcanzó los 1.230 millones. Y en noviembre del año pasado, el director financiero David Edersman advirtió una “disminución diaria de usuarios adolescentes de entre 12 y 19 años entre el segundo y el tercer trimestre del 2013”.
Lo anterior lo ratifica un estudio de la consultora digital iStrategy Labs que muestra que entre enero del 2011 y el mismo mes del 2014, en Estados Unidos, en el tramo de edad entre 13 y 17 años, los usuarios cayeron de casi 13 a 9,8 millones, un 25,3 por ciento menos; si bien Kirkpatrick aclara que es erróneo pensar que Facebook es un servicio para jóvenes. “En EE. UU. el 70 por ciento de los usuarios de Facebook corresponde al segmento de 25 años o más. Incluso, el grupo que más ha crecido en años pasados es el grupo de 55 años o más”, asegura.
Un ‘gigante’ de vigilancia
El especialista cree que una de las razones del éxito de Facebook sobre su competencia es haber ofrecido políticas de control de la privacidad. Por ejemplo, explica que antes de que se creara la red social ninguna página similar, como Friendster o MySpace, daba la opción para que uno personalizara qué información podían ver los otros miembros. También, el hecho de que fuera obligación que los usuarios emplearan su identidad verdadera hacía que la gente confiara en el sitio, incluso para publicar, por ejemplo, su número de celular.
La filosofía detrás de esta regla parece ser clara: “Tener dos identidades de uno mismo es un ejemplo de falta de integridad”, dice Zuckerberg en el libro, opinión que matizó en reciente entrevista al Bloomberg Businessweek (“Si uno está siempre bajo la presión de una identidad real, creo que es una carga”). El mismo Kirkpatrick afirma que el fundador cree que “en un mundo más abierto y transparente, donde las personas son responsables de las consecuencias de sus actos, probablemente se comportarán más responsablemente”.
Esta transparencia generó uno de los legados del sitio, según Kirkpatrick. “(Zuckerberg) personalizó internet. Hizo que fuera un lugar más cómodo para que la gente fuera ella misma y que pudiera explorar y fortalecer sus relaciones humanas, incluso sus cualidades”, explica. Sin embargo, esto se hizo a costa de la información que los usuarios entregan: cada día se suben a la red social 350 millones de fotos, se comparten 4,75 billones de links y se envían 10 billones de mensajes.
Muchos de los cuestionamientos recaen en el uso de los datos que están en las bases de datos de la compañía. Esto ha sido una constante en la última década. Por ejemplo, en febrero del 2009 la compañía actualizó su política interna y retiró una cláusula que aclaraba que cuando uno removía contenido del sitio se eliminaba la opción de que Facebook lo guardara o usara. Luego de varias críticas, Zuckerberg decidió revertir la medida.
Las dudas se intensificaron con las denuncias de espionaje por parte de la National Security Agency (NSA) de Estados Unidos, bajo su proyecto Prism, que accedió a información de los usuarios. Justamente, una de las advertencias que plantea Zuckerberg en el último capítulo del libro es saber quién –en un mundo cada vez más abierto– es el que controla la información. En ese sentido, Kirkpatrick dice que al fundador le preocupa que Facebook se transforme en un “sistema gigante de vigilancia”. “Él piensa que la transparencia de la información personal era inevitablemente necesaria y positiva. Ahora está cambiando de opinión, porque si el Gobierno va a tomar esa transparencia y la va a usar, es aún más importante darle (al usuario) las herramientas para proteger la información que exponerla”, sostiene. Por eso el escritor cree que Zuckerberg luchará para que su creación no se convierta en el Gran Hermano en el futuro.
WhatsApp ‘vale más de US$ 19.000 millones’
Zuckerberg quiere llegar a 1.000 millones de usuarios con WhatsApp. Así lo dijo luego de la reciente adquisición de esta aplicación, por la que considera que “vale más de los 19.000 millones de dólares” que pagó por ella.
Aunque Zuckerberg anunció que pretende “mantener todo lo que nos funciona bien”, la aplicación contará con llamadas de voz en el segundo trimestre del 2014.

Deja una respuesta