REFLEXIÓN DE NAVIDAD 2014

Navidad, palabra que
engloba alegría, reconciliación, paz, amor.  Eso es la verdadera
Navidad.  Miro a mi alrededor y veo al mundo enloquecer por la
preocupación de la Navidad, y pienso: ¿Cuándo perdimos el verdadero sentido de
lo que es la Navidad? ¿En qué momento nos desviamos de esa maravillosa
energía? 
El mes de Diciembre
siempre ha tenido la connotación amorosa, la representación del renacer del ser
inmutable y sereno, pero el individuo humano se ha dado a la tarea de hacer de
este tiempo un tiempo de mercadeo, de peso, de conflicto, de tristeza, de dolor
por no poder dar a los míos una representación tangible de mi afecto. 
Realmente esto no es
así.  El amor no tiene representación tangible porque el amor se entrega a
través de un abrazo, de un beso, de una caricia.  Nosotros hemos
etiquetado el amor en una joya, en un vestido, en un juguete… es por ello que
la Navidad ha perdido su sentido. 
La unión familiar no se
expresa de la manera adecuada.  Estamos en unión pero no lo estamos. 
Nuestros niños tienen los juguetes pero no tienen los padres que jueguen con
ellos porque están ocupados en sus conversaciones de adultos.  Los niños
se meten en sus mundos de juegos y sus padres en sus mundos de adultos y la
familia va tomando una connotación de tú en tu mundo y yo en el mío. Una
separación, una división.  Creemos mantener una vida perfecta y en el
momento menos oportuno nos damos cuenta que ya no tenemos nada, que estábamos
caminando solos en la vía, que los demás se quedaron atrás o yo me quedé
atrás.  El egoísmo es el que marca el sendero. 
Todo esto es parte del
deterioro del nosotros mismos.  Vinimos a un mundo a crearlo en amor
y, nos hemos perdido en una destrucción de valores.  No existe el respeto
de los espacios entre nosotros, la libertad se ha confundido y el niño se
siente abandonado y recurre a algo que llene su tiempo. 
Levanta tu mirada al
cielo y observa las nubes pasar con la brisa, siente la brisa mover tus
cabellos, observa el verdor de las montañas, el color de las flores, el aroma
de la tierra mojada, el baile de los árboles con la brisa, la roca que a pesar
que no se mueve se hace sentir. Todo esto nos lo dieron para cuidarlo. Y
nosotros ¿Qué estamos haciendo con ellos?. Somos ciegos hasta que vemos que en
el plan humano nada vale la pena hacer sino hace al hombre. ¿Por qué construir
ciudades gloriosas, si el hombre mismo sin construirse queda? En vano
construimos el mundo, si el constructor no es construido. 
¿De qué nos valen
centros comerciales hermosos, si nuestros hijos están derrumbándose ante las
drogas, el alcohol y los video juegos? ¿De qué nos vale desarrollo si en
nuestros corazones nos endurecemos y dejamos de percibir la belleza del amor y
la unión familiar? 
Los grandes líderes son
los que entienden que su responsabilidad número uno es con su propia disciplina
y desarrollo personal.  Si no te diriges a ti mismo no podrás dirigir a
los demás.  Nadie puede llevar a otros más allá de lo que se ha
podido llevar a sí mismo, no trates de decirle a tu hijo que no consuma licor
si tú tienes un vaso en la mano, no trates de sacarlo de las drogas con un
cigarrillo en tu boca.  Da el ejemplo. Que esta Navidad sea tu
propósito el comenzar a construir una verdadera familia, que el tiempo sea
compartido entre tus responsabilidades laborales y la responsabilidad de tu
hogar, que tu vida deje de ser tan monótona y fría y se llene de paz y calor a
través del amor incondicional a los tuyos y a los que te rodean. 
Es mi intención que en
esta Navidad todo aquel que necesite el amor le sea entregado a través de un
abrazo y un beso, que no se quede ningún niño sin el amor de sus padres. 
Reconcíliate contigo mismo, entrégate y sé como realmente eres: Esencia pura de
amor divino. 

PEDIDO AL NIÑO JESÚS
Querido Niño Jesús:

Yo sé que Tú eres el
Salvador del Mundo y el Hijo de Dios.  Mis padres me dijeron que todos
somos también tus hijos; sólo que Tú eres el mayor de todos y el que está más
cerca del Padre Creador.  Por esa razón te escribo esta carta, ya que
conoces de mi buen comportamiento y estando tan cerca de Dios podrás leerle mis
peticiones, con las cosas lindas que necesito para divertirme, aprender y
compartir con mis amigos.

Un compañerito de clases
me comentó que Dios todo lo puede y que complace en sus deseos a quienes honran
a sus padres, respetan a los maestros, aman la naturaleza y son buenos
ciudadanos. 
Querido Niño Jesús;
como Tú sabes, he cumplido con todos los mandamientos y por eso te pido me
traigas los regalos que tanto he querido tener en esta Navidad. Acuérdate
también de los niños que no pueden mandarte una carta como ésta al espacio
celestial, y de todos aquellos que tienen necesidades o sufren por alguna causa
para que les regales tu consuelo.  Como Tú naces en cada Navidad, mi
regalo para Ti es un pensamiento de amor para que reine la paz en el mundo
entero.
Espero con alegría me
respondas pronto.
Un niño como Tú.

FELIZ NAVIDAD LES DESEO TODOS LOS EMPLEADOS DE ESTA MARAVILLOSA EMPRESA, LLENA DE VALORES. Y UN GRAN ABRAZO AFECTUSO A TODOS LOS QUE NOS LEEN. 

Julioc.

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