Telenovelas dejan el drama y migran al celular

Atrás quedaron los Escalona, Café con Aroma de Mujer, Betty la Fea y otras tantas telenovelas que paralizaron el país con 200 o 300 capítulos cargados de drama, lágrimas e intrigas. Las nuevas tendencias y audiencias buscan ahora contenidos más cortos, dinámicos y divertidos. Así va esta industria que se lucra de la ficción. 

 
Telenovelas dejan el drama y migran al celular 
La irrupción de nuevas plataformas tecnológicas en la sociedad cambió por completo el negocio de la televisión y uno de sus productos estrella en esta parte del mundo, las telenovelas. 
En el caso de las tradicionales producciones dramáticas de 200 a 300 capítulos que se hicieron famosas en las décadas del 80 y 90, se está migrando a series de 60 u 80 capítulos que incluyen más movimiento de cámaras, diálogos más cortos y directos y nuevas plazas de grabación. 
Así las cosas, el drama y la ficción, dos ingredientes básicos de esta industria con la que creció la generación latinoamericana de finales del siglo XX, encuentra ahora nuevos espacios y renovados temas. 
Uno de los cambios más interesantes se viene dando con la mayor segmentación de audiencias. Ya no es posible hablar de un solo público. A la hora de conocer quién ve televisión, ni siquiera se puede hablar de hombres o mujeres ni rangos de edad. Ahora, con la invasión de plataformas vía internet como Netflix, Amazon, HBO, Claro Video, entre otros muchos, es necesario cambiar la perspectiva de análisis.
“Ya no son televidentes, son usuarios que pueden estar detrás de un celular, una tableta o un computador en cualquier momento del día y en cualquier lugar del mundo. En otras palabras, las audiencias se definen por los comportamientos, que es lo que finalmente atrae a las marcas y anunciantes”, explica Marcello Coltro, vicepresidente senior de Marketing, PR, Creative & Digital de Universal Channel, Studio Universal, Syfy, E! Entertainment y Telemundo Internacional.
El ejecutivo, que cuenta con más de 20 años de experiencia en el mundo del entretenimiento, explicó que el 30% de la publicidad que envía a sus usuarios se hace a través de contenidos digitales, cuando hace 3 años era 0%.
También quedaron atrás las producciones propias o exclusivas de un solo canal. Por ejemplo, Caracol Televisión trabaja activamente con plataformas como Netflix para la grabación de series, lo mismo sucede con marcas como Amazon, HBO, Telemundo Studios y un sinnúmero de productoras locales que están creciendo a la par con esta industria. Otros operadores como Claro, también apuestan por este tipo de formatos, de hecho, la semana pasada esta compañía presentó El Rey del Valle, una coproducción colombo mexicana entre Claro video y Sony Pictures Television, exclusiva para esta plataforma por streaming y que se puede ver desde diferentes dispositivos móviles. Anteriormente, también le apostaron al desarrollo de series exclusivas para teléfonos móviles.
Otras historias
En el caso del perfil del consumidor local de contenidos de ficción y drama también se presentan cambios. “El colombiano está dejando atrás ese apetito por las series vinculadas al narcotráfico. Ahora quiere ver más historias relacionadas con las fantasías, los sueños o las aspiraciones a viajar”, cuenta Coltro, quien agrega que Colombia fue precursor mundial – para bien o para mal- de una categoría asociada al narcotráfico, que años atrás había sido establecida por los italianos.
Este viraje en el contenido de ficción colombiano estaría atrayendo a unas nuevas marcas y anunciantes que se mantenían alejados de temas ‘traquetos’. 
De hecho, este tipo de espacios y programas siguen ocupando una buena parte del tiempo de las personas que todavía disfrutan de la llamada ‘pantalla chica’.
El Observatorio Iberoamericano de la Ficción Televisiva (de origen argentino) elaboró un estudio sobre el consumo de este tipo de industrias en Colombia en los últimos años. Una de las conclusiones de esta institución es que del total de la parrilla de los canales privados y públicos, un 27,7% se dedica a espacios de información, mientras que un 26,7% a ficción, que es donde se clasifican las series.
No importa si son telenovelas, series o dramatizados, este tipo de producciones se vienen adaptando a las necesidades de los consumidores y las empresas anunciantes. Para Marcello Coltro de Telemundo, el país tiene un potencial muy grande en este segundo capítulo de la industria. “No es exagerado decir que Colombia puede estar en medio de un segundo boom del fenómeno de telenovelas; centrado ahora en nuevos formatos, sin fronteras y con productos más globales”, dijo este ejecutivo.

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