El camino a 5G se construye con base en la fibra óptica

En la actualidad, no es casualidad que, a nivel global las inversiones y el desarrollo de nuevos servicios y tecnologías de telecomunicaciones estén en un constante proceso de cambio. Pensemos, por ejemplo, que sólo el sector móvil representa hoy el 4,5% del PIB (Producto Interno Bruto) mundial, según datos de la GSMA, asociación organizadora del Mobile World Congress (MWC).

La razón de este escenario es más o menos evidente, nos estamos aproximando a pasos agigantados a un mundo hiperconectado, en donde las exigencias en la infraestructura de telecomunicaciones serán mucho más demandantes y, a su vez, más determinantes para el desempeño de las economías y la mejora del nivel de vida de los ciudadanos. 
Lo anterior tiene que ver, mirando más en detalle, con el desarrollo y consolidación de algunas tendencias tecnológicas, como el Internet de las Cosas (IoT), el Cloud Computing, el Big Data y la Inteligencia Artificial (IA), entre muchas otras, las cuales tienen en común el requerir un canal robusto destinado a soportar un flujo de datos que crece, y seguirá creciendo, en forma exponencial.
En otras palabras, lo trascendental en el presente y el futuro, es la inminente necesidad de los países de contar con una infraestructura digital apta para potenciar un desarrollo económico y social que estará basado en buena medida en la información.
Este panorama se ve reflejado particularmente en el tema de las Smart Cities, puesto que, gracias al conjunto de tecnologías aplicadas en los diferentes ámbitos de las ciudades, y a partir de la creación de diversos servicios que funcionan con base a la entrega de información en tiempo real, impactan 
en la calidad de vida de las personas y al mismo tiempo, favorecen la competitividad de las empresas. 

Deja una respuesta