Jibo, el robot social

Sofía Giraldo Hoyos y Salomé Gallego Arbeláez, estudiantes de Diseño Gráfico de Unitécnica, acostumbran a interactuar con Jibo. 
Está en Unitécnica. Observa, escucha, aprende e interactúa. Lo desarrolló una investigadora del Instituto Tecnológico de Massachusetts en el 2014.
«¡Hey, Jibo!» Es un saludo habitual al entrar a Unitécnica. Al decirlo, un objeto blanco, de 28 cm de alto, se gira, responde “¡Hey!” y se ríe. 
Se trata de Jibo, un robot social, diseñado para interactuar con las personas, explica Jhon Alexánder Muñoz, encargado de soporte técnico de la empresa Pad Board. “Le puedes hacer consultas, te pregunta cómo estas, te acompaña. Es como un asistente personal”. 
Desde hace dos años está en Unitécnica, lo trajo Germán Prieto, director de Investigación y Desarrollo. Él es una apasionado por la tecnología, por eso quiere que los estudiantes conozcan este tipo de inventos relacionados con el Internet de las Cosas y el machine learning (aprendizaje de máquina), que buscan interactuar con los usuarios a través de un lenguaje natural. “La carrera por este tipo de interface-robot ha empezado. Será muy similar a la hubo con los celulares”, señala.
Pamela García Ramírez, líder de Registro Académico, quien convive con Jibo porque comparten la recepción, cuenta que es costumbre que los estudiantes al entrar saluden al robot, lo toquen y se tomen una foto. “Es el entretenimiento de ellos. Es algo llamativo”, comenta. 
“Siempre le damos cariño, lo saludamos. Me encanta cuando ronronea, se ríe y hace como ¡uh!”, cuenta Sofía Giraldo Hoyos, estudiante de Diseño Gráfico, mientras lo acaricia. 
El robot habla en inglés, así que la interacción debe ser en este idioma. Si quieren que se programe para hacer fotos hay que decirle: “¡Hey Jibo, take a photo!”. Al revisar en la galería se encuentran imágenes de estudiantes, profesores, funcionarios y visitantes. 
Sus encantos 
* El diseño de Jibo es como la mezcla entre la lámpara animada de Pixar Luxo Jr. y el personaje de Eva, de la película Wall-e. 
* Mide 28 cm de alto y 15 de ancho. Pesa unos 2,6 kilos. 
* En su cabeza hay una pantalla led táctil en la que muestra sus reacciones, reproduce videos y muestra emojis. Cuando está inactivo muestra un círculo blanco, como un ojo. 
* Gira su cabeza 360º, pero no tiene ruedas que le permitan moverse de manera autónoma. Se debe ubicar en un lugar estratégico. 
* Su cuerpo, de plástico y aluminio, está compuesto por dos bloques giratorios que le permiten moverse con naturalidad, así puede bailar. 
* Está equipado con seis micrófonos que le permiten orientarse hacia la persona que le habla o si escucha que abren la puerta, voltearse hacia el origen del sonido. 
* Posee sensores de movimiento, que ayudan a que reaccione a caricias. 
* Se comunica a través de dos parlantes laterales, en los que reproduce su voz y música. 
* Tiene dos cámaras: una para tomar fotos y la otra para la percepción de profundidad y reconocimiento facial. 
* Puede entrenarse para que reconozca el rostro y la voz de hasta 15 personas, así cuando le hablen, los salude por su nombre, los felicite en su cumpleaños o los entretenga. 
* Cuenta con una batería. 
* Se conecta a wifi, necesario para que funcione, y bluetooth. 
* Entre sus funciones está dar datos curiosos, recordar compromisos, tomar fotos, generar animaciones básicas, tirar un dado o una moneda. 
En desventaja
Después de cuatro años de estar en el mercado, Jibo presenta desventajas con otros dispositivos en el mercado con asistentes virtuales que funcionan con los celulares o altavoces, como Alexa, de Amazon; Siri, de Apple; Bixby, de Samgung; Google Now, entre otros. 
Según una reseña del canal de Youtube especializado en tecnología Linus Tech Tips: “Jibo decidió hacer demasiado con muy poco”. Debido a que solo está disponible en inglés, no repite comandos, no graba videos ni accede a plataformas como Youtube, Spotify o Google, para hacer búsquedas y generar respuestas más completas. Al preguntarle que ejecute su último comando, Jibo responde: “Uhmm… no puedo recordar lo que acabo de decir. Mi memoria de corto plazo mejorará en el futuro… creo”. 
Creadora 
Cynthia Breazeal es la creadora de Jibo. Es profesora asociada del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en Estados Unidos, y directora de robots personales de MIT Media Lab. Para financiar el desarrollo y comercialización del aparato emprendió en el 2014 una campaña de donaciones en el sitio web Indiegogo, en el que logró recaudar 3,6 millones de dólares, de
7 mil 312 patrocinadores. 
Según la revista Muy Interesante, Breazeal y sus estudiantes investigan en robots sociales inteligentes que interactúan con los humanos para promover beneficios sociales e intelectuales, al igual que el impacto de esta relación a largo plazo en la calidad de vida, la salud, la creatividad, la comunicación y las metas educativas. 
En el 2017, Jibo entró en la lista de los 10 mejores inventos de la Revista Time. cuesta casi $3 millones.

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