La era de los drones: cada vez más cerca de la cotidianidad

Entregar ayuda humanitaria en desastres o llevar un riñón en poco tiempo, entre sus cercanos usos.

Son útiles también en monitoreo de zonas agrícolas. Se espera que incluso algún día lleven pasajeros.
Un dron sobrevuela las calles de Baltimore, en medio de la noche, para entregar un riñón. El caso, ocurrido hace unos días, es un hito para el uso de estas naves autónomas, que en un comienzo se percibían como juguetes tecnológicos y con el paso del tiempo se han posicionado como herramientas para el trabajo y hasta como una revolución en las formas de transporte.
Fue una misión de 10 minutos que requirió una autorización especial de sobrevuelo y un cierre temporal de las calles como medida de precaución. El aparato, que volaba a 120 metros de altitud, entregó con éxito la esperanza para una mujer que esperaba el trasplante. Así, esta forma de transporte probó ser una solución realista para mejorar el sistema actual de transporte de órganos, con una reducción sustancial en el costo. 
El tiempo de la entrega es algo clave. En 2018, el 1,5 por ciento de los órganos no llegaron a su destino, y el 4 por ciento sufrieron un retraso de al menos dos horas, según la red estadounidense encargada del sistema de donaciones de órganos.
Actualmente, los órganos son transportados por organizaciones especializadas que viajan a bordo de helicópteros médicos o, incluso, líneas aéreas regulares. En las ciudades hay que enfrentar los trancones.
Para el médico Joseph Scalea, cirujano y líder del proyecto en el centro médico de la Universidad de Maryland, “las entregas por dron pasarán a ser ampliamente factibles de aquí a cinco años”. El galeno imagina un futuro en el que vehículos autónomos podrán hacer el trayecto entre los hospitales y los aeropuertos o entre los hospitales de una misma ciudad. 
“Hay muchas ventajas potenciales, incluso en las cortas distancias de seis, siete u ocho kilómetros”, indicó. 
El médico, que fundó una sociedad de gestión de datos para el transporte de órganos convencionales y “no convencionales”, compara ese sistema con un servicio de transporte compartido como Uber o Lyft, que puede ser más flexible y menos costoso que otras opciones. Transportar un riñón vale hoy unos 5.000 dólares, mientras que un dron puede llevarlo a su destino por una fracción de ese costo.Otras áreas de acción
Las entregas con drones han sido un concepto con el que han coqueteado tecnológicas como Amazon, que ha hecho pruebas para entregar mercancías. Google, por su parte, obtuvo autorización para comenzar este año entregas por dron en algunas ciudades de Australia y EE. UU. 
El Project Wing, la división de drones de Alphabet, puede llevar encargos a hogares que se encuentran en ubicaciones remotas en Cranberra (Australia). Tras 18 meses de pruebas y más de 3.000 envíos exitosos, el servicio permite a los clientes ordenar artículos como alimentos frescos, café caliente o productos de venta libre desde una aplicación móvil. 
Además de funcionar en alianza con negocios locales como cafeterías, restaurantes o farmacias, el servicio se proyecta para que a 2030, sus drones representen la entrega de uno de cada cuatro pedidos de comida en ese país.
Sin embargo, a medida que se hacen más populares en el mundo de la industria o el entretenimiento, los drones también han comenzado a ser empleados para actividades criminales. Su uso en actividades terroristas ha sido por años un temor de los expertos en seguridad.
Además de los episodios, cada vez más frecuentes, de alertas en aeropuertos por vuelos no autorizados de esta clase de dispositivos, existen alarmas enfocadas en organizaciones como el Estado Islámico, que, según reportes de inteligencia, habrían trabajado para integrar mecanismos de dispersión de agentes químicos como el cloro o el gas mostaza en drones de uso comercial como los habitualmente empleados para tomar fotos y grabar videos. 
Por fortuna, así como plantean riesgos, los drones son útiles en tareas de prevención. Cuerpos de seguridad de todo el mundo los utilizan para vigilar complejos industriales y eventos multitudinarios. También son usados en labores de rescate y seguridad industrial.

Deja una respuesta