Los robots, el peor enemigo laboral

La expansión del internet a nivel global y el avance de la tecnología ha traído nuevas alternativas y soluciones al hombre moderno. 

Las cámaras voladoras o “drones”, los procesadores ultra-rápidos, los vehículos que se conducen solos, el consumo colaborativo como AirBnB o Uber, entre muchos otros inventos, ya son accesibles para la masa y no sólo fantasías de Steven Spielberg. 
Aunque la automatización a través de la tecnología nos ha hecho la vida más fácil, no necesariamente es tan evidente la amenaza que genera para muchos de nosotros y el mayor riesgo que tenemos de perder nuestro trabajo por culpa de los robots. Las maquinas sólo requieren mantenimiento para trabajar, y no seguro de salud, seguro de vida, fondo para retiro, ni días de vacaciones o de enfermedad, además del riesgo que mitigan las empresas de tener un mal empleado.
De acuerdo a la Universidad de Oxford, 47% de los trabajos en Estados Unidos serán automatizados en las próximas dos décadas. Un tercio de los americanos que se graduaron en materias de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, se encuentran en posiciones que no requieren dicho grado. La amenaza de la automatización es para toda industria y escala jerárquica posible.
La historia ha evidenciado el peligro de la innovación. En 1800, 80% de la fuerza laboral de los Estados Unidos se encontraba en el campo. Con la industrialización, muchos perdieron sus trabajos y se vieron obligados a buscar trabajo en la ciudad o no participar más en el mercado laboral. Actualmente solo el 2% de la fuerza laboral en Estados Unidos trabaja en el campo.
Mayores utilidades, menor intervención humana
La evolución de la automatización es la razón principal por la que no estamos viendo crecimiento en los salarios en los países desarrollados, y recortes laborales a pesar de empresas que generan mayores ingresos. No obstante la productividad de las empresas sigue en aumento. 
En los 2000, la industria financiera en Nueva York empleaba 150.000 trabajos, en 2013 esta cifra se ha reducido a 100.000 puestos, no obstante las utilidades de los bancos se han multiplicado durante este periodo. 
En contraste, vemos otras industrias que muestran un alto nivel de productividad por empleado. En 2012, Facebook, compró Instagram por US$1.000 millones cuando tenía 13 empleados, es decir US$77 millones por empleado. En 2014 compró Whatsapp, con 55 empleados, por US$19.000 millones, es decir US$345 millones por empleado.
El objetivo de este breve artículo no es decirle que tarde o temprano se va a quedar sin trabajo, sino más bien advertirle sobre la necesidad de reinventarse para los tiempos modernos. En este sentido, es necesario que empecemos a preparar nuestras capacidades en lo que somos buenos y que los robots estén muy lejos de hacerlo.

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