Tu logo no es tu marca

Un negocio es como un regalo que haces a otras personas. Consta de dos partes: un contenido de valor para esas personas (tus clientes) y un buen envoltorio. Así de simple. Sólo hay un matiz que lo hace diferente: quien recibe el regalo, además te paga;-). Pero en cualquier caso es importante que pienses así, es decir, que sea lo que sea que vendas, la persona que lo compra lo perciba como un regalo: un regalo que le soluciona un problema. 

El regalo que ofreces, para que sorprenda y anime a saber lo que lleva dentro realmente, tiene que ir acompañado de un buen envoltorio y salvo que, quieras gastar una broma, el envoltorio ha de estar a la altura de lo que ofreces y lo que ofreces a la altura del envoltorio. 
Al final se trata de esforzarse día tras día por conseguir algo fundamental y que, en los tiempos que corren, lo demandamos cada vez más como sociedad: COHERENCIA. 
En algún momento quizá hayas pensado que la imagen da un poco igual, que lo importante es el contenido (yo también lo pensé durante un tiempo) y esa afirmación tiene su parte de razón, porque a veces la imagen se utiliza como artimaña para parecer lo que no se es y que se fijen en ti, y eso seguramente no vaya contigo. 
Y es que el gran error es precisamente pretender utilizar la imagen como algo meramente externo. No se trata de «dar una imagen de» sino de SER LA IMAGEN QUE DAS. Para ello la imagen ha de salir de dentro, de lo que tú eres realmente, de la mejor versión de ti mismo. Cuando nos empeñamos todo el rato en «dar apariencia de» para «a ver si así gusto más» nos estamos equivocando y nos estamos poniendo un traje que no nos corresponde. Al final acaba resultando incómodo porque comportarse como uno no es realmente, resulta agotador. 
Una cosa es que te pongas manos a la obra a pulir lo que no te gusta de ti para esforzarte día tras día por ser excelente y otra muy distinta convertirte en quien no eres para agradar a los demás. Como ya he comentado en otras ocasiones, siempre habrá alguien a quien no agrades y toca asumirlo, porque ya no es que vaya con el cargo de empresario, es que va con el cargo de SER PERSONA. 
¿Y cómo puedes encontrar el envoltorio que mejor te vaya a ti y a tu negocio? Te advierto que esto es un proceso principalmente interior en el que la acción tiene que ir encaminada a explorar y experimentar en tus pensamientos, emociones, talentos, capacidades, etc. Puede ser algo incómodo en algún momento, pero te aseguro que todo son ventajas y los beneficios enormes. 
A continuación te indico por dónde buscar… 
Los 3 pilares sobre los que sustentar tu imagen 
Los 3 pilares sobre los que sustentar tu imagen «casualmente» son los mismos sobre los que sustentar tu negocio y que tienen que ver con algo de lo que ya te he hablado otras veces, me refiero a tu visión, misión y valores: 
Qué ayuda ofreces y a quién 
Quién eres, qué haces, qué tienes
Cómo te relacionas 
Qué ayuda ofreces y a quién 
Es muy importante que conectes tanto con lo que ofreces como con el cliente tipo al que se lo ofreces. Si no te sientes cómodo trabajando para un determinado tipo de cliente, elige otro con el que conectes de manera genuina. De esta manera, la calidad de los clientes para los que trabajes mejorará y la calidad de lo que tú les ofreces también porque rendirás a tu máximo potencial dando lo mejor de ti mismo. 
Si tu tipo de producto o servicio no es aquello con lo que mejor conectas, diseña uno nuevo. Y me dirás, «ya, pero es que ese producto se vende». Bien, pues mejóralo adaptándolo no sólo a tu cliente, sino a ti también. 
En el fondo lo que vas a ir haciendo es ir filtrando poco a poco hasta encontrar el punto de mayor rendimiento y a la vez de mayor satisfacción. 
Quién eres, qué haces, qué tienes
El liderazgo empieza por uno mismo y es necesario explorar en cómo es uno. Y aquí es importante contar con ayuda externa y no me refiero a que preguntes a los demás quién creen que eres tú y te quedes con eso tal cual, sino a que lo que te digan sientas que de verdad está dentro de ti, que el feedback de pronto haga click en tu cabeza («anda…es verdad lo que dices, nunca lo hubiera imaginado»). Lo que no te creas que dicen de ti, una de dos, o no te lo crees porque te resulta incómodo aceptarlo o bien no te lo crees porque sencillamente no lo sientes en tu interior. El feedback es necesario procesarlo y no siempre lo puede hacer uno consigo mismo. Esto es algo que trabajo especialmente con mis clientes en los procesos de coaching para ayudarles a encontrar su verdadero yo. 
En función de quién eres, así haces y en función de lo que haces, así tienes. Ése es el orden y el origen de todo está en el SER. 
Cómo te relacionas
Tu forma de relacionarte con los demás dice mucho de cómo eres. El famoso «dime con quién andas y te diré quién eres». ¿Qué tipo de relaciones estableces con las personas de tu alrededor? De esto precisamente hablaba no hace mucho en este artículo. 
Compara lo que transmites con lo que quieres transmitir. Si no coincide, ¿qué puedes hacer para cambiarlo? Revisa tu forma de relacionarte y empieza a poner atención en cosas como la escucha o la empatía. 
Cuando tengas estos 3 pilares claros vas a estar en condiciones de saber lo que vas a transmitir y por tanto será cuando mejor asesoramiento tendrás por parte de profesionales que se dediquen a este tema para plasmarlo en un logo y una imagen de marca. 
Cuándo invertir en tu imagen de marca
Como ves, el proceso de encontrar cuál es tu marca es algo que lleva tiempo y además está sujeto a cambios porque va con tu propia evolución y aprendizaje. 
Quizá te preguntes cuándo conviene invertir en tu imagen de marca. Tras mi experiencia y dadas las posibilidades que hoy nos brinda internet, te sugiero que antes de invertir en imagen, primero inviertas en trabajarte precisamente esa parte interior que es la que te va a dar tu verdadera imagen. Un proceso de coaching es muy recomendable en estos casos para encontrar a tu verdadero yo (yo he tenido el mío propio). 
Cuando descubres quién eres realmente, en el fondo estás descubriendo lo que te diferencia y te aseguro que vas a sentirlo por dentro. Ese es el momento idóneo que te va a permitir saber lo que quieres y cómo lo quieres y ahí es cuando te recomiendo que te pongas en manos de buenos profesionales para invertir en un buen diseño de tu web. Antes de eso es muy probable que vayas a tontas y a locas y utilizando lo que los demás te digan que utilices según su criterio. 
Si estás empezando, te diría que arranques no de cualquier manera, pero sí con algo «elegante a la par que discreto dentro de lo juvenil»(;-)), o sea, sencillo y que vaya contigo y a ser posible gratuito (Word Press te ofrece plantillas muy apañadas), que te ayude a dar tus primeros pasos mientras llevas a cabo todo ese proceso de autodescubrimiento y transformación. Porque lo vas a cambiar con bastante frecuencia y ya no sólo por no saber aún lo que te diferencia, sino por la cantidad de ajustes que le vas a tener que hacer al negocio hasta que las piezas te encajen. Mucho de lo que hagas es posible que tengas que rehacerlo entero a medida que vas avanzando. Yo cometí el error de invertir a lo grande desde el principio. Con lo que ahora sé, empezaría como te he dicho. Me hubiera ahorrado mucho dinero.
Conclusiones 
Tú, tu marca y tu negocio son las 3 caras de una misma moneda (admitamos que el canto es otra cara más;-)). 
Por eso he titulado este artículo, TU LOGO NO ES TU MARCA, porque tu marca, o tu branding como se dice ahora, va mucho más allá, tu marca es el alma de tu negocio y quien le pone alma a tu negocio eres tú. Ese alma tiene que ver con tu autenticidad, con ser verdadero. 
Para atreverse a ser quien uno es sólo hacen falta dos cosas: CORAJE Y RESPONSABILIDAD. 
Y lo cierto es que cuanto más auténtico seas, mayor éxito tendrás, aunque no le gustes a todo el mundo ;-). 
¿Y dónde queda el logo en todo esto? El logo es sólo una parte de la representación externa de todo eso que llevas dentro. El resto lo vas mostrando cada día con tu actitud y tu manera de hacer las cosas y relacionarte. Todo forma parte de tu marca.
Quien es auténtico, asume la responsabilidad por ser lo que es y se reconoce libre de ser lo que es. 
Jean Paul Sartre

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